lunes, 8 de enero de 2024

A 183 años de la Batalla de Sancala.

 



La Batalla de Sancala o de San Cala (departamento Minas, provincia de Córdoba, 8 al 9 de enero de 1841) fue un combate entre las fuerzas unitarias y las federales que, al mando del general Ángel Pacheco, evitaron la expansión de la Coalición del Norte (unitaria) a las provincias de Cuyo.



Después del fracaso de la campaña de Juan Lavalle en la invasión de Buenos Aires, éste se trasladó a Santa Fe, y desde allí retrocedió hacia la provincia de Córdoba. Pero una desinteligencia con las fuerzas de Gregorio Aráoz de Lamadrid causó una terrible derrota de Lavalle en la batalla de Quebracho Herrado.


No considerándose suficientemente fuertes en Córdoba, ambos generales acordaron retirarse hacia las provincias del norte, seguras para el bando unitario. Y enviaron a dos columnas secundarias a capturar otras provincias: una de 700 hombres, al mando de Mariano Acha, fracasaría en dominar la provincia de Santiago del Estero.


La segunda columna fue puesta al mando del coronel José María Vilela; eran los mejores hombres de Lavalle, y su misión era apoyar las revoluciones unitarias que debían estallar en las provincias de San Luis y en Mendoza.


Batalla de San Cala, óleo de Juan Manuel Blanes, 1875

Dirigiéndose al Valle de Traslasierra, fueron alcanzados en el pueblo indígena de Sancala (cerca de San Carlos Minas, provincia de Córdoba) por la división de caballería enviada en su persecución, al mando del general Ángel Pacheco.


Vilela, demasiado confiado, había atrincherado a todos sus hombres en un corral de piedra muy grande y con altas paredes, los dejó pernoctar sin la vigilancia de una guardia efectiva.3? Pacheco llegó allí de noche; como llevaba menos fuerzas que su enemigo, decidió confiar la victoria a la sorpresa: atacó con su caballería en columna, a medianoche, y a través de la única puerta de entrada al corral. La matanza fue terrible, y se perdieron la mayor parte de los soldados de Vilela.


El propio Vilela debió huir a través del desierto hasta Catamarca; lucharía en la batalla de Famaillá, última derrota de Lavalle, y sería fusilado en Metán, junto con el gobernador tucumano Marco Avellaneda.


Pacheco organizó un poderoso ejército, con el que hizo una nueva campaña a Cuyo. En septiembre de ese año destrozaría las fuerzas de Lamadrid en la batalla de Rodeo del Medio, última de las fuerzas de la Coalición del Norte, asegurando el dominio absoluto del partido federal por otros diez años.


El último actor de la batalla que cabe mencionar es el propio pueblo de Sancala. Sus habitantes, impresionados con la sangrienta batalla y con su cementerio repleto de cadáveres de muertos en ella, además de muchos restos humanos que permanecieron insepultos, se trasladaron en los años siguientes a un lugar cercano, el actual pueblo de San Carlos, o San Carlos Minas, a corta distancia de allí. El lugar de Sancala quedó desierto desde entonces.

jueves, 20 de julio de 2023

Hace 79 años hablaba Juan Domingo Perón a los compañeros de la UTA.

 



PALABRAS DURANTE EL ACTO ORGANIZADO POR LA UNION TRANVIARIOS PARA EXPRESAR SU ADHESION A LA POLITICA SOCIAL DEL GOBIERNO 

Juan Domingo Perón [20 de Julio de 1944]



Siguiendo mi costumbre, no he de hacer un discurso, sino una conversación con ustedes, porque entiendo que la verdad habla sin artificios. En primer lugar, tengo el placer de traerles el saludo afectuoso del excelentísimo señor Presidente de la Nación, que se encuentra convaleciente de una indisposición y que en razón del tiempo inclemente, no ha podido llegar hasta aquí, como era su ferviente deseo.

Celebro, en primer término, verlos a ustedes reunidos en un ambiente de admirables camaradería y entusiasmo, que son las únicas fuerzas que pueden hacer triunfar a los gremios en sus justas aspiraciones.

La Secretaría de Trabajo y Previsión trae por mi intermedio un cordial saludo para el gremio, con el afecto que ese organismo ha puesto en todos los hombres que trabajan, a los que considera como formando parte integrante de si mismo; pues a sus fines son los de defender a las clases trabajadoras, olvidadas durante largos años por quienes tuvieron la obligación de luchar por su bienestar. 

No han sido palabras vanas las que he pronunciado a este respecto desde la Secretaría de Trabajo y Previsión, para todos los trabajadores de la patria. Hemos dicho que nuestra tarea es de armonía. Buscamos que el capital y el trabajo, regidos por el Estado, lleguen a armonizar sus problemas y a elaborar conjuntamente la grandeza de la República, mediante una cooperación jamás interrumpida, y siempre apoyada por las fuerzas sanas de la Nación.

Los decretos que hoy hemos traído para leer a ustedes, con la misma satisfacción con que ustedes lo escuchan, son una demostración de esa buena voluntad del gobierno, que tiene confianza en los trabajadores del país; y trabaja incansablemente para resolver sus problemas. Y Dios mediante, no hemos de dejar ningún problema por solucionar.

Aspiramos a que la Revolución del 4 de junio sea un movimiento del pueblo y para el pueblo. Varias veces he dicho que no se trata de una Revolución hecha por el Ejército, sino de un movimiento en que el Ejército se hace cargo de la causa de los hombres que trabajan y elaboran la grandeza del país.

Por eso aspiramos a entregar esa bandera a las clases trabajadoras, dando así a esta Revolución el contenido social indispensable, sin el cual pasaría a ser un acto intrascendente, sin importancia en la vida de la Nación.

Ya los timoratos que llegan hasta mí me han dicho sibilamente al oído: “Tenga cuidado; usted hace un juego peligroso con las masas obreras”. Yo les he contestado: “Tengo fe en los hombres que trabajan, porque no he sido jamás engañado ni defraudado por los humildes”. En cambio no puedo decir lo mismo de los poderosos.

-Yo sé perfectamente adonde voy. Buscamos la solución de los problemas para la Nación. Las épocas no son siempre de paz y de bonanza. Los conflictos obreros se resuelven de dos maneras: con la fuerza o con la justicia.

Han pasado los tiempos en que los conflictos podían resolverse con la fuerza. La posguerra puede traer problemas que solamente las imaginaciones mas privilegiadas pueden prever en toda su intensidad. Esos conflictos, que llegan muchas veces hasta la guerra civil, representan una destrucción tan extraordinaria de los valores, que no existe un solo habitante que no tenga algo que perder en ellos.

Para evitar esas conmociones es necesario analizar la situación del país en lo relativo a la justicia social, y buscar de suprimir las causas como única forma de evitar los efectos. Los alzamientos, ya sean desde la mas modesta huelga hasta la guerra civil, obedecen siempre a causas que lo provocan. En consecuencia, buscamos hacer desaparecer toda causa para segurar con una armonía, a base de justicia social, la imposibilidad de la alteración de nuestras buenas relaciones entre el trabajo, el capital y el Estado.

Se ha dicho también a menudo que nosotros propiciamos una u otras formas de agremiación y del sindicalismo. Hay quienes luchan porque un sindicalismo libre permita un tablero de ajedrez gremial y se me ha enrostrado que yo soy nazi o cualquier otra cosa, porque defiendo la unidad de cada gremio.

Estos calificativos ya han perdido su valor a fuerza de emplearlos mal o inadecuadamente. Sin embargo, yo he de decir y de repetir, una y mil veces: es necesario que cada gremio permanezca absolutamente unido e indivisible para el logro de sus justas aspiraciones.

Entiendo que esa fuerza reside exclusivamente en la unidad. Sé bien que los que quieren fraccionar un gremio, lo haben porque no pueden concertar los intereses gremiales con los intereses personales. Yo defiendo la absoluta unidad de cada gremio porque no tengo nada que ganar ni nada que perder.

En este sentido la Secretaría de Trabajo y Previsión no exige nada. Aconseja a cada gremio lo más prudente para su propio gobierno. Hemos declarado que la agremiación será libre, y hemos de mantener esa libertad; pero nos permitimos aconsejar a los trabajadores, porque esa es nuestra obligación, acerca de cómo serán más eficaces en la lucha por la defensa de sus propios intereses.

Finalmente, señores, al haber tenido esta hermosa oportunidad de pasar con ustedes momentos de satisfacción –y no acostumbro jamás decir lo que no siento- confío en que los trabajadores que han educado su personalidad en la mejor escuela del carácter, el trabajo y el sufrimiento, has de entendernos perfectamente. Por eso anhelo y estoy profundamente convencido que hemos de lograrlo; que esta Revolución del 4 de junio ha de ser proficuos resultados para la clase trabajadora argentina, porque los que la hemos hecho y la estamos desarrollando y llevando adelante, hemos crecido entre los hijos proletarios de la patria.

Hemos tratado e instruido la muchedumbre joven y trabajadora del país; sabemos sus problemas, conocemos su vida y sus esfuerzos. Por eso, a pesar de que durante muchos años el Ejército ha estado separado de la masa trabajadora, afirmo que ello no volverá a repetirse jamás en nuestra patria.

Hoy conocemos los problemas del país; y sabemos que su grandeza no está en cuatro o cinco familias, sino en el bienestar de todo el pueblo y el pueblo son ustedes, señores.

No deseo retirarme esta noche sin agradecer emocionado los presentes con que hemos sido agraciados. Al hacerlo declaro que en el desempeño de nuestras funciones cumplimos con un deber para con la Nación como gobernantes o funcionarios del Estado.

JUAN DOMINGO PERÓN

martes, 10 de enero de 2023

Se cumplen 67 años de esta carta de Perón a Florencio Monzón donde hecha por tierra con el chisme del "Perón millonario"

 




Carta a Florencio Monzón 10 de enero de 1956


Escrito por Juan Domingo Perón. 


Colón, 10 de enero de 1956


Señor D. Florencio Monzón Santiago


Mi estimado compañero y amigo:


Acuso recibo de su carta del 8 ppdo. y le agradezco su recuerdo y su saludo. Yo contesté ya otra anterior que no sé si la habrá recibido a estas horas. Por las dudas no deseo quedar en deuda con usted que ha sido tan amable.


Las cosas en Buenos Aires no van tan mal para nosotros. Los líos que se producen son grandes y los que hay en perspectiva, son tremendos. Es menester esperar. Según mis informes, lo bueno es precisamente lo malo que se está poniendo aquello.


Espero yo también que María le arregle allí su asunto pues veo que usted, como todos nosotros, está varado. Y pensar que estos canallas, que nos han robado todo, dicen que nosotros somos los ladrones. Algunas veces me arrepiento de no haber robado unos millones, total, por boca de estos infames, no hay gran diferencia entre la honradez y la deshonestidad.


Estoy escribiendo un artículo para Italia que me han prometido pagar. En ese caso veré de ayudar con un poco a los amigos. Nuestros amigos ricos interdictos y presos poco han podido hacer por los demás. Debemos defendernos mientras podamos.


Pienso que, en Buenos Aires, puede producirse algo en cualquier momento. La situación de la dictadura es muy difícil e inestable. Los aplastará un día sus errores y su violencia. De eso no tengo la menor duda. Es sólo cuestión de saber esperar.


Yo estoy trabajando fuerte, escribiendo para revistas extranjeras. El libro quiero que llegue primero a la Argentina y en esas diligencias estoy. No me interesa tanto que su contenido se conozca en los demás países porque se trata de cuestiones nuestras. Conviene no dar injerencia a los demás sino después se creen con derecho a meter las narices donde no deben. Los argentinos podemos arreglarnos solos.

Muchas gracias por todo y un gran abrazo.

Juan Perón


lunes, 9 de diciembre de 2019

Se cumplen 146 años de La batalla de Don Gonzalo

Ricardo López Jordán



La batalla de Don Gonzalo (producido en la provincia de Entre Ríos, Argentina, el 9 de diciembre de 1873) fue un combate durante la última guerra civil entre unitarios y federales, derrota del caudillo Ricardo López Jordán frente a las fuerzas nacionales, al mando del general Martín de Gainza.


La década de 1860 se inició con la batalla de Pavón, en la que el expresidente Justo José de Urquiza dejó la victoria en manos del gobernador porteño Bartolomé Mitre, que gracias a esa victoria llegó a la presidencia. Pero durante buena parte de la década, las fuerzas porteñas, cada vez más identificadas como nacionales, se enfrentaron a sucesivas rebeliones federales en casi todas las provincias. Una de las pocas provincias en que no hubo reacciones fue la de Entre Ríos, donde un acuerdo tácito del gobernador Urquiza con el gobierno nacional dejaba en paz al expresidente en su provincia, mientras los liberales derrotaban a los federales en las demás.

Muchos personajes de su provincia y de otras decidieron derrocar a Urquiza, para unir Entre Ríos a las rebeliones federales. Pero en el intento, Urquiza terminó asesinado, lo que provocó la intervención militar del presidente Domingo Faustino Sarmiento. Tras ocho meses de combates, el jefe de los federales, general Ricardo López Jordán, fue derrotado en la batalla de Ñaembé, en la provincia de Corrientes, y debió huir a Brasil.

La provincia de Entre Ríos fue sometida a un régimen de ocupación militar y policial humillante, en que los opositores fueron perseguidos, sus bienes saqueados, y su gobierno dejado en manos de sucesivas camarillas de liberales adictos al gobierno nacional. Los liberales eran una ínfima minoría de la población, de lo que surge que la gran mayoría de sus habitantes estaban sometidos a toda clase de ataques del gobierno.

En esas circunstancias, llamado por su población, el 1 de mayo de 1873 regresó López Jordán a Entre Ríos, reuniendo en poco tiempo más de 18 000 hombres, mal armados y sin experiencia en combate. La gran mayoría de la población se puso de su lado, mientras el presidente Sarmiento ponía precio a la cabeza del caudillo y ordenaba la movilización de la mayoría del ejército nacional hacia Entre Ríos.

Al mando de esas tropas iba el general Julio de Vedia, cuyos reales méritos estaban opacados por los privilegios obtenidos durante la presidencia de su cuñado, Mitre. Pero López Jordán dominó todo el interior de la provincia, obligando a los hombres de Vedia a movilizarse continuamente y atacándolo con continuas guerrillas; es decir, la misma táctica con que los federales habían atacado a los porteños durante la década de 1810, y de nuevo durante la década de 1860. Lograron ocupar varios de los más grandes, como Gualeguay, Rosario del Tala, Nogoyá y La Paz.

La batalla
Mientras López Jordán avanzaba hacia el norte de la provincia, donde pretendía recibir ayuda de los federales de Corrientes, su retaguardia de 2000 gauchos a órdenes del coronel Carmelo Campos fue derrotada en Alcaraz. De modo que el caudillo tuvo que volver hacia el sur, para conservar viva la revolución en esa parte de la provincia.

Al llegar al arroyo Don Gonzalo, al noreste de Paraná, los federales encontraron el arroyo crecido y comenzaron a vadearlo con precaución, para no mojar la pólvora teniento al enemigo muy cerca de sus filas. El arroyo continuó creciendo, de modo que el cruce duró hasta el día siguiente. A las cuatro de la tarde del día siguiente, 9 de diciembre, una súbita crecida adicional del arroyo dejó a sus fuerzas divididas en dos, momento que aprovechó el general Gelly y Obes para atacar. Los nacionales contaban con fusiles de repetición y ametralladoras; fue la primera batalla en la historia argentina en que se usaron ametralladoras. Se dijo que también se usaron balas explosivas, algo que casi todo el mundo deploró como violación del derecho de guerra, y más tarde fueron prohibidas en los países occidentales.

Las sucesivas cargas de la caballería lograron evitar el desastre entre los federales, pero éstos dejaron cientos de muertos en el campo de batalla.

La batalla se detuvo al caer la noche. En la retirada que siguió, López Jordán perdió casi todas sus armas, incluso toda la artillería. A la mañana siguiente, muchos soldados de sus escuadrones regresaron a sus pueblos, ocultando sus armas y tratando de pasar desapercibidos como pacíficos pobladores.

Consecuencias

A finales del mes, una segunda derrota en Nogoyá dejaba a los rebelde sin recursos. Unos pocos días después, López Jordán tuvo que huir nuevamente a Brasil, y la provincia fue nuevamente sometida por la violencia. El caudillo volvería a intentar una nueva revolución en 1876, pero ya muy pocos lo iban a seguir, y terminaría preso como un simple delincuente, por lo que ésta no contará como revolución federal.

Esta fue la última batalla del último caudillo federal en armas. Todavía habrá guerras civiles durante el resto de la década de 1870, pero éstas serán enfrentamientos internos entre facciones del partido liberal, descendiente legítimo del unitario. La batalla de Don Gonzalo fue la última librada en la Argentina por caudillos federales contra fuerzas unitarias.

viernes, 20 de septiembre de 2019

Se cumple 49 años de esta carta de Perón al Doctor Matera




Carta al Dr. Raul Matera 20 de septiembre de 1970

Escrito por Juan Domingo Perón.

Madrid, 20 de setiembre de 1970.

Al Dr. Raúl Matera. José Hernández 1642 Buenos Aires

Mi querido amigo:

He recibido su amable carta del 26 de agosto próximo pasado y le agradezco el envío de los recortes con publicaciones sobre sus declaraciones en Montevideo, y la declaración mía sobre el reportaje de la revista "Africada" como de los comentarios del diario cipayo "La Prensa". Muchas gracias.

Es indudable que la situación argentina se estrecha cada día en sí misma y que la dictadura militar, que comenzó en 1966, ha quemado ya todo su tiempo. El futuro inmediato no puede ser sino de incertidumbre y de lucha si, como parece, la contumacia de la reacción y de algunos militares pretende seguir con sus sofismas y simulaciones. Frente a tal evento, nosotros no tenemos más remedio que luchar, quizás así podamos un día convencerlos o vencerlos.

Yo no alcanzo a comprender la absoluta falta de concepción y de criterio de esta gente, empeñados en hacer durar una situa¬ción que, con buen entendimiento y grandeza, podría solucio¬narse en una semana de tiempo. Ellos deben convencerse que ya no hay tiempo ni campo para intentar nuevas trapizondas porque, aparte de que la situación no da para más, todos esta¬mos en claro de lo que queremos. Cualquier solución que no sea la que el Pueblo y sus fuerzas políticas, económicas y socia¬les anhelan, será totalmente aleatoria ya que, en el mejor de los casos, sólo podrá acarrear una lamentable pérdida de tiempo al avance de la República.

Los intentos de "neoperonismo" y "colaboracionismo", lanzados por la dictadura, no son de temer para nosotros, porque la tradición orgánica del Peronismo no se presta para tales excrecencias. En vez de andar perdiendo el tiempo en inútiles forcejeos de política menuda, cuánto más les valdría consultar con las fuerzas que enfrentan a la dictadura pero a "alto nivel" y como honestos caballeros, en vez de intentar entrar en las estructuras, como los ladrones, por la ventana. Es que hay gente que es decente porque así los viste el sastre, pero puestos a obrar, no dejan de "mostrar la hilacha". Es que aún no se han dado cuenta que la decencia, la honestidad y la moral, también cuenta en la política.

Le ruego que salude a los compañeros y acepte, junto con mi saludo más afectuoso, mis mejores deseos. Isabelita y López me encargan le transmita sus saludos.

Un gran abrazo.

Firmado: Juan D. Perón.

martes, 2 de julio de 2019

Jorge Rulli "atendía" a "Perro" Horacio Verbitsky hace 13 años




La izquierda oficialista, para rebatirnos, se pregunta si existe la oligarquía...


El pasado domingo 25 de junio, en el diario Página 12,el periodista Horacio Verbitsky nos dedica una coumna en un largo y erudito trabajo sobre las disputas por el poder y los ingresos y coloca ese trabajo bajo el incisivo título de ¿Existe la oligarquía? Intenta Verbitsky en ese artículo, refutar las posiciones del GRR respecto al conflicto sucitado con la prohibición de la exportación de carnes, así como las opiniones emitidas desde el programa Horizonte Sur en relación a la oligarquía vacuna. Para hacerlo, se apoya Verbitsky en los conocidos economistas de FLACSO y del instituto de Estudios de la CTA Basualdo y Arceo, con los que coincide en una similar mirada de cómo comprender los fenómenos de la propiedad de la tierra y de como interpretar los estudios estadísticos.

Una primera reflexión que me suscita la extensa nota de Verbitsky y la parte sustancial que nos dedica, es el pensar que deben tener algún peso y alguna llegada nuestras reflexiones y declaraciones al respecto y que algún nervio deben haber tocado en algún punto sensible del Poder para que semejantes pesos pesados del periodismo y de la investigación, salgan a refutar, a desmerecer o a ningunear las posiciones que hemos expresado. Me pregunto si acaso existen otros polemistas posibles que puedan ir mas allá de estos tres que nos salen al cruce y que,además de sus propios y personales prestigios y capacidades, disponen, el primero de uno de los periódicos mas importantes del país y formador de opinión a nivel de sectores medios, y los otros, de la extraordinaria capacidad editorial de Basualdo y de Arceo que en gran medida financiamos generosamente desde nuestros magros sueldos y nuestros aportes al sindicato ATE, los trabajadores del Estado. Me lo pregunto y no encuentro respuestas. Y realmente me temo que han usado con nosotros, no sólo la artillería pesada y perdonen las imágenes reminiscentes del lenguaje setentista, sino también, que han usado en nosotros las reservas intelectuales mas importantes de que disponen...

Para comenzar, sino una respuesta al menos un comentario. Cuando refiere a nosotros, Verbitsky sin menionarnos, nos denomina como... "ciertos ambientalistas"... y si por una parte y en relación al GRR es un indudable menoscabo y una definición mas que estrecha de nuestra caracterización y actividades, que señala ademas que por parte del autor una supina ignorancia respecto a los activismos relacionados con la ecología, en el caso en que sus referencias me implican personalmente, resultan algo mas que paradójicas. Que alguien que sin haber sido nunca peronista, fuera conducción de una organización como Montoneros que, en su momento intentó conducir al peronismo e inclusive desplazar a su líder, me denomine justamentea mi como ambientalista, a mi, que cargo esta enorme mochila emocional e histórica que me desvela y con la que tantas veces yo no se que hacer... porque es como un mandato que llevo de tantos linajes que quedaron en el camino... y ser apenas para alguien un ambientalista a nivel casi de la Romina Pocolotti que expresa al tercer sector empresarial de la ecología, no solo me resulta risible, sino que me ejemplifica el modo esquizofrénico y de desmemoria que rige en ciertos ámbitos intelectuales.


Entiendo que lo que estamos criticando desde el GRR es en general un modo de ejercitar el intelecto un modo tal que en este caso, y a pesar de su enorme inteligencia y capacidad lo hace quedarse muchas veces a nuestro amigo Verbitsky y a muchos otros intelectuales argentinos, en la mera superficie de las cosas, ignorando la necesaria complejidad del pensamiento en la era de la globalización, aferrados a sus esquemas de pensamiento como a maderos de naufragio en medio de la crísis oceánica de los paradigmas y en medio del tránsito civilizatorio entre dos matrices tecnológicas, la del petróleo que se repliega derrotada y las nuevas biotecnologías que se nos imponen gradualmente, acompañadas aun con los viejos y todavía para ellos, seductores ropajes del progreso de los siglos XVIII y XIX.

Me estoy refiriendo a la sobrevaloriación de los datos estadísticos y a una particular interpretación de la sitiación de la propiedad inmobiliaria de la tierra en la Provincia de Buenos Aires que viene a discutir nuesta mirada sobre los modelos hegemónicos de producción, sobre la importancia relativa que le damos a la propiedad de la tierra y al rol de los propietarios en relación al gran tema del Poder. Y una vez mas debemos recordarnos que información no es equivalente a conocimiento. Verbitsky viene  a descubrir con Basualdo que el grueso de la propiedad de la tierra en la Provincia  continúa en las mismas manos y que además, apenas un ocho por ciento de la tierra es trabajada en función de formas de tenencia ajenas a la propiedad. No comprendemos bien qué es lo que tanto uno como el otro pretenden haber descubierto en estos números estadísticos, pero si la intención que llevan es la de negar los cambios que hace diez años señalamos y anticipamos, y que ellos durante ese tiempo ignoraron o invisibilizaron. Insistimos una vez mas que basta salir al campo para comprobar el extraordinario y creciente grado de sojización, el despoblamiento masivo, el que se ha impuesto un modelo de agricultura sin agricultores, el que la tenencia de la tierra ya no equivale al trabajo de la tierra ni al vivir en ella y que el poder ha emigrado de manoos de la vieja oligarquía a los nuevos y cada vez mas poderosos Agronegocios, a las cadenas agroalimentarias y las Corporaciones exportadoras.

Verbitsky dice refiriendose a esos propietarios: "En 1996 dedicaban a la ganadería el 70 por ciento de sus tierras, en las que la utilización de pastos naturales supera la media provincial, y solo el 30 por ciento a la producción agrícola. Esto demustra que el sectorsocial fundador del Estado moderno en la Argentina, conserva a fines del siglo XX la matriz estructiral que presentaba a sus principios  y que le ganó la denominación de "oligarquía vacuna"". No disentimos con Verbitsky en ello pero lamentamos que olvide que justamente en ese año 1996, se habilitó para su comercialización la soja transgénica RR de Monsanto y que la situación del campo argentino en estos últimos diez años transcurridos cambió radicalmente de manera tal que, hacer un diagnóstico estructural sobre la situación de aquella época pensando que no sólo ha desplazado otros cultivos , sino que ha desplazado a la misma ganadería, empujándola a corrales de engorde donde amontonada como en chiqueros se la alimenta con granos balanceados a los que se añaden hormonas y antibióticos. Tal como dice el conocido filósofo neoagrarista Gustavo Grobocopatel de la localidad de Carlos Casares, los Agronegocios han democratizado la agricultura, dado que ahora cualquiera puede practicarla, aún sin vivir en elcampo ni saber nada al respecto,sino teniendo solamente la intención de llevar adelante un negocio verd y por supuesto, el dinero necesario...

En estos momentos,estamos iniciando una etapa aún mucho, pero mucho mas peligrosa, la creciente sojización alentada ahora por las campañas que presentan a los biocombustibles como la nueva panacea, pondrá inevitablemente en situación de riesgo las tierras dedicadas a proveer de alimentos a la propia población, amenazándonos con nuevas crisis alimentarias en el horizonte cercano. Pero además, podemos dar testimonios de otras gravísimas situaciones: las fumigaciones que acompañan los cultivos biotecnológicos están poniendo en grave riesgo la salud y la vida de las poblaciones de las ciudades pequeñas, amenazando con destruir los actuales habitats humanos y transformando el cáncer, los abortos y los nacimientos con malformaciones, en epidemias masivas de las pequeñas y medianas localidades que conviven territorialmente con la agricultura industrial y en especial con los sojales.
Creemos que la interrupción brusca de las exportaciones de carnes fue una enorme torpeza y que no es cierto que se haya conseguido el objetivo de bajar el precio de la carne en el mercado interior. S, en cambio, lo que se ha conseguido es desalentar a productores que frente a las fuertes pérdidas de suelo que generan los monocultivos intentaban retomar la ganadería. La interrupción de las exportaciones de carnes ha consolidado el poder de los Agronegocios y ha establecido en todo caso, una pulseada política con sectores de la oligarquía que son una rémora frente a los nuevos modelos de gerenciamiento y de productores rurales. Las manifestaciones de las cuatro por cuatro en la Provincia de La Pampa, las editoriales del diario La Nación y algunas disonancias discursivas de líderes rurales, no ponen en riesgo la estabilidad institucional de la República, pero permiten en cambio recrear un clima de confrontación que es útil para mantener la adrenalina política que convoca los nuevos reagrupamientos preelectorales. Eso es todo, se trataría para los operadores políticos que juegan a las rayuelas de la política mientras perdemos las oportunidades de un momento excepcional de las relaciones internacionales, se trataría tan solo de saber elegir el enemigo mas débil y de buscar el camino del tensionamiento social y de las confrontaciones de discursos que transforman en circo en ejercicio de la política. La solución no es tal como afirma Verbitsky apoyándose en Basualdo, la de aumentar las retenciones a las exportaciones, medidas que en todo caso serían solo un paliativo que permita continuar reciclando el actual modelo, a la vez que contener con planes asistenciales la pobreza y el desempleo cronificados en un país de economía decididamente agroexportadora. La solución es volver a la Junta Nacional de Carnes y en el caso del trigo, que preocupa también porque no alcanza a cubrir las necesidades nacionales y cuando se toma frente a ellocomo presunta solución, la misma torpe medida de impedir su exportación, la politica debería ser volver a la Junta Nacional de Granos. Así de sencilla es nuestra propuesta: Volver a instaurar la Junta Nacional de Carnes y la Junta Nacional de Granos,como en los viejos tiempos, y volver a tener políticas de Estado en elsector agorpecuario , políticas que no sean generadas tal como confiesa ahora el propio Grobocopatel el el diario Clarín del 24 de junio, por las mismas corporaciones de los Agronegocios y de las Biotecnologías.

Y para terminar, me pregunto, ¿por que razón no pueden ver mas allá de la superficie las cosas? ¿Por que existe ese rechazo en tantos intelectuales a negar los modelos de rol que nos neocolonizan? ¿Por que razón ignoran las relaciones y configuraciones que nos impone la globalización? A principio de siglo muchos pensadores se esforzaron hasta descubrir las relaciones de dependencia que determinaban el sometimiento y el coloniaje argentino. Tengo un libro de la colección "Hechos e ideas" cuyo autor es Eduardo Rumbo y que tiene por título: PETRÓLEO Y VASALLAJE y por subtítulo CARNE DE VACA Y CARNERO, CONTRA CARBON MAS PETRÓLOEO. Gusto tener ese libro siempre al alcance de mi vista porque me recuerda el esfuerzo de tantos intelectuales nacionales por comprender y poner en claro a principios del siglo viente, las ecuaciones básicas de la dependencia: CARNE DE VACA Y CARNERO, CONTRA CARBON MAS PETRÓLEO. Ellos lograron ese objetivo y gracias a esa conciencia pudieron surgir luego los movimientos nacionales y populares que condujeron las luchas de nuestros pueblos. Tenemos una gran deuda con ellos y el mejor modo de ser leales a esa tradición del pensamiento nacional es la de comprender en las circunstancias actuales cuales son ahora las particulares ecuaciones de la dependencia. Menudo desafío ... Me temo que muchos intelectuales formados o acaso deformados,en sus mejores años de juventud por los manuales de marxismo vulgar de Marta Harnecker que fueron hasta el año 72 lectura obligatoria en Montoneros, encuentren dificultades en comprender de lo que estoy hablando. Somos concientes que no podremos encontrar nuevos caminos de liberación si no resolvemos los problemas pendientes, los debates inconclusos, las memorias que dejamos bajo las alfombras de la historia porque todavía no podemos asumirlas ... Pero no son luchas fragmentadas, hablamos de las pasteras y de las sojas y estamos a la vez tratando de resolver los viejos dilemas revolucionarios , exponemos sobre las matrices planetarias de los biocombustibles y estamos haciendo referencia a las luchas de liberación de la última postguerra y a los diversos caminos ensayados por líderes como Nasser, como Getulio o como Perón. La historia es una y necesitamos retomar el cause interrumpido de su fluir diacrónico para que las nuevas generaciones sepan, tal como nosotros supimos alguna vez, de donde vienen, para entonces puedan saber hacia donde se dirigen...


Jorge Rulli - Horizonte Sur - Radio Nacional - 2 de julio de 2006

lunes, 10 de junio de 2019

Se cumplen 50 años de esta carta del General Perón a Rogelio Frigerio





Carta a Rogelio Frigerio 10 de junio de 1969

Escrito por Juan Domingo Perón.

Madrid, 10 de junio de 1969.

Al Sr. Rogelio Frigerio

Buenos Aires

Mi querido amigo:

He recibido su carta del 31 de mayo pasado que tengo el placer de contestar, agradeciéndole y retribuyendo su amable saludo y deseándole en primer término una pronta y definitiva mejoría de los males que lo aquejan, que con su excelente salud no pueden sino ser pasajeros. Estoy seguro y anhelo que con esta operación quede Usted, como nuevo y esperemos que en un día no lejano podamos jugar el partido de fútbol prometido. Entre tanto espero tener el placer de charlar sobre los interesan­tes temas que me habla en su carta, referidos a la situación de nuestra Patria.

De sobra le conozco y tengo pruebas fehacientes de su probada buena voluntad de manera que le agradezco muy es­pecialmente sus significativas palabras sobre el asunto de que le habló nuestro amigo el doctor Ventura Mayoral. Yo no tengo ninguna duda que la triste situación argentina actual ha de cambiar para bien, ya que como dice Usted, todo es producto prefabricado por la reacción y los monopolios que no toleran con claridad ni las soluciones reales para mantener la antino­mia entre desarrollo y paralización, soberanía y satelismc progresivo, independencia y subordinación, que yo sé bien lo que todo esto significa al final de cuentas: justicia social o privilegio.

Usted debe haber leído lo que acaba de pasar en Francia y las soluciones que el general De Gaulle está dando al pro­blema. Es que la evolución acelerada que está caracterizando al mundo de nuestros días tiene sus exigencias originales, a las que ya no pueden, escapar ni siquiera estos países con sus miles años de cultura y tradición. Hace ya veinticinco años Qu nosotros hablamos en la Argentina un idioma semejante: todos nuestros "slogans" están apareciendo también en estos países tan evolucionados por boca de hombres, como De Gaulle, que de todo se le puede tildar, menos de socialista. Pero él no ha tenido más remedio que declarar: "La Revolución soy yo".

Inglaterra, Alemania, Italia, etc., están abocados al mismo problema porque todas ellas han venido practicando un neo- capitalismo que ya no satisface las aspiraciones de las masas populares que saben lo que quieren y están decididas a lograrlo. Lo que Dios nos permita presenciar de futuro no hará sino confirmar lo que venimos sosteniendo hace tantos años contra la reacción ciega de los intereses y la incomprensión de mucha gente que ahora podrá comprobar lo equivocados que han estado.

Isabelita me encarga que le haga llegar sus más afectuosos saludos, extensivos a su señora e hijos, con sus mejores votos por una pronta mejoría para que tengamos el placer de tener­los de nuevo por esta su casa. Y muchas gracias por todo. Espero que pronto lo tengamos bueno y paseando, porque todo no ha de ser trabajo y preocupaciones. Una buena conva- lescencia incide o debe incidir más sobre el espíritu que sobre el cuerpo, según algunos médicos que se ufanan de saberlo. Mi abuelo, que era médico, decía siempre que cuando uno se siente bien, es lo más probable que esté bien. Saludos a los suyos, un gran abrazo.

Firmado: Juan Perón